BRICS y UNASUR: REALIDADES Y PERSPECTIVAS

  • SCO AND BRICS SUMMITS

Desafío de los brics y oportunidad de Unasur

Publicado en Tiempo Argentino

Noviembre de 2014

Carlos López

UNASUR

Es una constante histórica que cuando una coalición militar y económica visualiza su triunfo, traza reglas legales para poder ejercer su hegemonía. Esto sucedió en julio de 1944, cuando representantes de más de 40 países se reunieron en un hotel en Bretton Woods, en New Hampshire, Estados Unidos, para diseñar un nuevo modelo de relaciones comerciales y financieras entre quienes se erigían como potencias una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Uno de los pasos más significativos fue imponer el dólar en sustitución del oro como patrón que determinaba el valor de cada moneda en el mundo.

Así dio a luz el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, instituciones capaces de elaborar esquemas de dominación, para beneficio exclusivo del capital instalado en las potencias occidentales.
Ese mecanismo se volvió anacrónico, especialmente para las naciones emergentes de Asia, Latinoamérica y África, que en los últimos años han asegurado más del 50% del crecimiento mundial; estas nuevas potencias visualizaron la imposibilidad de esperar cambios o reformas en los organismos rectores de la economía mundial.
La sigla BRICS es un acrónimo que comprende a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, este último país se unió al grupo en 2011 (se interpreta que se sumó para contemplar una nación del continente africano, y no por su volumen estadístico).

El origen data de 2001, se debe al economista de Goldman Sachs, Jim O’Neill, quien acuñó el nombre para agrupar a los principales mercados emergentes, aunque los países no asumieron la idea oficialmente hasta 2008. Fue motivo la crisis mundial que asoló a todas las economías, en particular en los EE UU cuando estalló la burbuja financiera y en la Unión Europea que intentaba frenar el colapso del euro.

Los BRICS han celebrado hasta ahora seis cumbres: el 16 de junio de 2009 en Ekaterimburgo (Rusia); el 15 de abril de 2010 en Brasilia; el 14 de abril de 2011 en Sanya (China), y el 29 de marzo de 2012 en Nueva Delhi (India). La quinta cumbre tuvo lugar el 26 de marzo de 2013 en Durban (Sudáfrica), donde se aprobó la creación de un banco propio de desarrollo para financiar proyectos propios y un mecanismo de reservas comunes. El grupo quiere además una reforma más rápida y mayor peso en el Fondo Monetario Internacional. Además, han pedido al Banco Mundial que “promueva relaciones de igualdad” entre países, en lugar de “mediar entre el ‘Norte’ y el ‘Sur'”. La sexta versión en Fortaleza, Brasil entre el 14 y el 16 de julio de 2014. El tema principal del evento fue “Crecimiento integrador: soluciones sostenibles”. Se firmó el tratado constitutivo del Nuevo Banco de Desarrollo y del Acuerdo de Reservas de Contingencia. El banco, contará con un capital inicial a partes iguales de U$S 50 mil millones, de los cuales U$S 10 mil millones serán en efectivo y estarán destinados a financiar obras de infraestructura. El acuerdo de reservas cuenta con U$S 100 mil millones de las reservas internacionales de cada país y se utilizará en caso de problemas en la balanza de pagos de alguno de los miembros; este mecanismo está inspirado en el Fondo Europeo de Garantías.

Todas las naciones del BRICS tienen en común una gran población (China e India por encima de los 1100 millones, Brasil y Rusia por encima de los 140 millones), un enorme territorio (casi 38,5 millones km²), lo que les proporciona dimensiones estratégicas continentales y una gigantesca cantidad de recursos naturales y, lo más importante, las enormes cifras que han presentado de crecimiento de su Producto Bruto Interno (PBI) y de participación en el comercio mundial en los últimos años, lo que los hace atractivos como destino de inversiones.

El término BRICS fue aceptado por analistas y académicos internacionales, pues resumía un concepto oportuno: el de los países muy poblados, con economías ascendentes, una clase media en proceso de expansión, un crecimiento superior a la media global y potenciales herederos del poderío económico limitado a los miembros del llamado “G-7” (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá).
Estos países se estima que tendrán más del 40% de la población mundial y tendrán un PBI combinado de 134.951 billones de dólares.

El concepto de BRICS no define a un grupo homogéneo, ni geográfico ni de potencias militares. El impacto del BRICS sobre las relaciones internacionales como resultado del desarrollo nacional económico, demográfico y del comercio exterior de los cuatro países gigantes, así como de Sudáfrica, se evidencia en que la posición central de las potencias occidentales en la economía mundial –desde los miembros de la Unión Europea (UE) hasta Japón– está siendo considerado de manera más relativa. El centro de gravedad de flujos de los recursos financieros y de producción va desplazándose hacia el mundo no-occidental lo que acarrea un desequilibrio en el comercio global. Entre los países en desarrollo y las economías de mercado en formación surgen nuevos productores y consumidores gigantescos, se conforman nuevas coaliciones internacionales y asociaciones económicas que impactan efectivamente los “regímenes de la estabilidad hegemónica”. Desde la década del ’90, el principio del nuevo siglo y sobre todo desde el inicio de la última crisis financiera internacional, el escenario del desarrollo mundial hacia el “mundo norteamericano” monopolar viene desdibujándose de tal manera que la administración Obama, si bien ha manifestado su voluntad de liderar la economía mundial, tiene tan poca credibilidad, aun internamente, que el pelo entrecano de Obama más que traslucir sabiduría evidencia su declinación.

Podríamos afirmar que las naciones del BRICS están compartiendo el enfoque de la formación del mundo multipolar o multicéntrico y como otro aspecto destacable, se han unido frente a las amenazas transnacionales y los desafíos de la globalización. Se puede reiterar que los países del BRICS se difieren de los otros países por un conjunto de los componentes bien palpables y cuantitativamente medibles, a saber: el PBI, sus altas tasas de crecimiento, afluencia de capital, reservas de divisas, crecimiento dinámico del comercio, la población y el alto porcentaje de su ocupación, el territorio y otros elementos estadísticos de la misma importancia: innovaciones, educación, actividad de investigación científica y de patentes, protección del medio ambiente, salud pública, desarrollo de la infraestructura.

Dichos Estados se unieron para protegerse de posibles desafíos y amenazas globales, entre los cuales predomina la actual crisis económica global, problemas del desarrollo y la pobreza, terrorismo internacional, recursos energéticos que se van agotando y los recursos alimenticios que se van encareciendo. De esta manera, la sensación de la falta de seguridad resulta, en principio, común para todos los miembros del BRICS, sin embargo su espectro es bastante amplio y difiere de la percepción reducida a la amenaza netamente militar, aunque esta sea una espada de Damócles pendiente en todo el globo terráqueo.

El BRICS es un ejemplo de la experiencia de una gobernabilidad entre Estados que analizan y ejecutan de manera global todas las vicisitudes planteadas en la actualidad por el devenir de muchos actores de un mundo que ha dejado ser lo que antaño se entendía “políticamente necesario”, aunque ello trajera desigualdad e injusticia para los habitantes de muchas regiones del planeta.

El Grupo de los BRICS comienza a erigirse en un espacio geoeconómico importante, capaz de poner en jaque las reglas del juego destinadas a garantizar y potenciar la hegemonía económica de Estados Unidos. En su crítica a instituciones financieras internacionales, como el FMI y el BID, se señala su pérdida de legitimidad y eficacia. Afirman, por ello, que el BRICS es una fuerza importante para un cambio y reforma de las instituciones actuales hacia un gobierno más representativo y equitativo, capaz de generar un crecimiento global más inclusivo y promover un mundo más estable, pacífico y próspero.

En segundo lugar, el BRICS emite una crítica global al neoliberalismo y se pronuncian en favor de un rol del Estado más fuerte. De esta manera, se critica la lógica del mercado libre que sólo ha concentrado el ingreso y deteriorado las condiciones sociales, mientras las políticas de los BRICS han llevado a mejor y mayor crecimiento con igualdad. Se presentan como ejemplos de un nuevo modo de comprender el desarrollo a contrapelo del modelo neoliberal.

Los BRICS proponen una mayor coordinación macroeconómica entre las principales economías, en particular en el G-20, como factor fundamental para el fortalecimiento de las perspectivas de una recuperación efectiva y sostenible en todo el mundo. Reafirman el apoyo a un sistema multilateral de comercio abierto, transparente, inclusivo y no discriminatorio. Reconocen el papel central que las empresas estatales deben desempeñar en la economía; así como el papel de las pequeñas y medianas empresas como creadoras de empleo, riqueza y distribución social del capital.
Los BRICS reafirman la necesidad de una reforma integral de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad, con el fin de hacerlo más representativo, eficaz y eficiente, de manera que pueda responder a los desafíos globales. Resulta un sinsentido que un consejo que emana de una asamblea soberana, sea “más soberano” que la asamblea misma.

OPORTUNIDAD PARA UNASUR. Al día siguiente de la sexta conferencia, se reunieron en Brasilia el grupo de los BRICS con los presidentes de Unasur. El apoyo brindado por los BRICS a iniciativas latinoamericanas puede ser la antesala de la relación que podrían establecer los BRICS con los países del Unasur: respeto a la soberanía y el fomento de una relación económica mucho más horizontal.

América Latina es el área geográfica del mundo donde los EE UU ha impuesto el sistema más desigual del planeta, disfrutando de sus riquezas, obteniendo materias primas baratas, comprando a precio vil, respecto del producto final, dichos insumos, imponiendo sus mercaderías, y en el aspecto financiero siendo el depositante de su oro y de sus monedas que son invertidos, mayormente, en fondos de compañías norteamericanas.

Hemos destacado el rol político que Unasur ha ido desempeñando en las distintas crisis que debió afrontar en los países que la componen. Observamos con beneplácito la reafirmación del liderazgo de Evo Morales en Bolivia, el triunfo de Dilma en Brasil, la continuidad del Frente Amplio en Uruguay, el hecho de ser la derecha chilena el único lugar donde un oficialismo perdió las elecciones, la posibilidad cierta que Rafael Correa pueda continuar su rol en Ecuador después de 2017, y que aquí el Frente para la Victoria, con el liderazgo de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner continúe la senda trazada por Néstor desde 2003, nos lleva a decir que aquí no hay ningún fin de ciclo, que Unasur tiene la oportunidad de ensamblar con los BRICS un modelo mundial que establezca un nuevo orden, esta vez basado en el desarrollo de los pueblos y las naciones, de manera justa y solidaria, y no en el anterior, basado en la explotación de la humanidad por la humanidad misma.

Tomado de: http://tiempo.infonews.com/nota/137785/desafio-de-los-brics-y-oportunidad-de-unasur

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