El revisionismo histórico impulsa el renacimiento del fascismo en Europa

La liberación de Auschwitz, el aprisionamiento de la historia

Maciek Wisniewski*

Publicado 13 de febrero de 2015

Ayer la paulatina incorporación y presencia de los presidentes alemanes en los aniversarios del Día-D, Auschwitz o el fin de la Segunda Guerra Mundial eran celebradas como señal de normalidad y pilar de una nueva identidad europea.

Hoy la ausencia del presidente ruso en el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz por tropas soviéticas (27/1/45) –celebrado también como el Día Internacional del Holocausto– es señal de una nueva a-normalidad y (otro) síntoma de crisis de Europa.

¿Por qué –de lo segundo– no escucharemos nada de los políticos europeos, mismos que aplaudían el primer proceso? Porque desde hace un año no se cansan de decirnos otra cosa (¡Putin actuó en Ucrania como Hitler y solito se excluyó del gremio europeo!).

También ahora niegan haber metido las manos en el asunto. Hay veces en la política que la desmentida es la mejor confirmación.

Según la versión oficial, eran las autoridades del Museo Auschwitz-Birkenau quienes decidieron que la conmemoración tendría otro carácter este año: en vez de los políticos hablarían los sobrevivientes, para que nadie lo aprovechara políticamente ( Gazeta Wyborcza, 8/1/15).

Al parecer esta decisión apolítica (¡sic!) fue tomada en un contexto igualmente apolítico (¡sic!): tras el derribo del vuelo MH-17 en Ucrania en julio pasado (¡El crimen de Putin!, gritaba la prensa polaca).

Si bien no hubo invitaciones especiales a los jefes del Estado (pero vinieron presidentes de Alemania, Francia o Ucrania), al parecer sí hubo una no-invitación personal: Putin.

Mentiras y medias verdades de lado.

La idea de dejar a Vlad fuera es un claro ejemplo del (ab)uso de la historia en el contexto de la tensión ocasionada por el conflicto en Ucrania: parte de la nueva Ostpolitik de la UE (Rafael Poch, La Vanguardia, 29/1/15) y señal del alejamiento de Moscú de la UE ( El País, 24/1/15) o, más bien, viceversa.

Pero también es un reflejo de cambios más amplios en el funcionamiento de la historia: la manera en que ante la falta de utopía (comunismo/socialismo RIP) las sociedades dejan de mirar al futuro y miran al pasado para librar sus guerras, el auge del culto de las víctimas’, el creciente papel de la memoria como un metadiscurso, la sustitución de divisiones políticas/clasistas por el identitarismo o la igualación de los dos totalitarismos (Enzo Traverso, La historia como campo de batalla, 2011, p. 301-313).

Algunos de estos cambios son sutiles (protagonismo de las víctimas de Auschwitz); otros, más violentos, con el filo claramente revisionista.

En el papel de sus portavoces destacan los políticos polacos y ucranios, que copian nuestro modelo histórico (la continuidad entre la ocupación nazi y soviética/gran noche totalitaria, Traverso, p. 315).

Y les digo, tiene que ser algún torcido Zeitgeist que habla por ellos; cosas así no las inventaría nadie por sí solo:

  • El campo de Auschwitz fue liberado por ucranios, el canciller polaco Grzegorz Schetyna (Polskie Radio 1, 21/1/15).

Como pista para este descubrimiento sirvió el nombre del agrupamiento táctico que lo hizo –primer Frente Ucranio (compuesto por soldados de decenas de etnias de la URSS, ante todo… rusos); y la prueba era el dato que al primer tanque que entró lo conducía un ucranio (sic).

¡Uauu! ¡Todo para minimizar los logros del Ejército Rojo, que en la óptica polaca (una mezcla de rusofobia y anticomunismo tardío) fue igual que Wehrmacht!

  • Es más natural celebrar el Día de la Victoria en Berlín o Londres que en Moscú, otra vez Schetyna (Radio Zet, 2/2/15).

¿Más natural? Sólo si pretendemos minimizar el papel de la URSS en la victoria sobre el nazismo y planeamos un acto separado en Gdansk (8/5), sin los rusos y sólo para la UE (sic).

  • Auschwitz fue liberado por soldados ucranios de Zhitomir y Lvov, Arseni Yatseniuk, el premier ucranio, durante un acto en Kiev (27/1/15), evitando mencionar siquiera la palabra ruso.
  • Y otra vez Yatseniuk: Fue la URSS la que invadió Ucrania y Alemania –¡super-sic!– (ARD, 7/1/15), la manipulación de la historia digna de los estalinistas respecto del pacto Ribbentrop-Molotov o la masacre en Katyn (1940) y al nivel del negacionismo del Holocausto.

¿Meros lapsus? Para nada.

Estos pronunciamientos van de la mano con la –ya consumada– rehabilitación en Ucrania de los nacionalistas de OUN-UPA (“ banderovtsy”) y el crecimiento de sus continuadores neonazis y antisemitas (véase: Halyna Mokrushyna, Counterpunch, 4/2/15).

Y con el ocultamiento del papel de los colaboracionistas ucranios en la SS, unidades policiacas/auxiliares y/o en los campos de la muerte (Iván Demjanjuk, et al.).

Escuchemos a Raul Hilberg, el principal historiador de la solución final, autor de The destruction of the european jews (1961):

–¿Cuántas personas participaron directamente en los asesinatos?

–(…) decenas de miles. Pero el problema es que la mayoría no eran alemanes, el trabajo sucio era realizado por ucranios, lituanos… ( El País, 14/5/05).

¡¿Ucranios?! ¿No que eran los buenos, los liberadores? Sólo en la historia según Schetyna, donde hablar de colaboracionistas ucranios (aunque sea un hecho) es… propaganda rusa y hablar de liberadores ucranios de Auschwitz (aunque no sea cierto) es… verdad histórica (Radio Zet, ídem).

Les dije, ¡tiene que ser el Zeitgeist!

La más grande paradoja en todo esto (la risa de la historia, diríamos en polaco) es que desde hace años una de las más arduas batallas de la diplomacia polaca tiene lugar justamente en el terreno histórico: contra la expresión campos de concentración polacos.

Aunque la mayoría de ellos estuvo en Polonia, no eran polacos, sino alemanes y construidos bajo la ocupación nazi.

Cuando Barack Obama usó una vez dicha expresión (véase: The Economist, 29/5/12), provocó la indignación de Varsovia comparada sólo con… la reacción de Moscú a los dichos de Schetyna.

Pero mientras los campos polacos son –en general– producto de simplificación y/o ignorancia, decir que ucranios liberaron Auschwitz o que fue la URSS la que invadió Alemania son ya intentos claros de rescribir el pasado.

La historia siempre ha sido un campo de batalla; últimamente se parece más a una víctima de secuestro.

* Periodista polaco

Twitter: @periodistapl

 Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/02/13/opinion/022a2pol

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