En la última década creció más la incidencia de los impuestos a la renta que al consumo.

Así lo indica un trabajo elaborado por el Grupo de Estudios de Economía Nacional y Popular (Geenap), que da cuenta de que el Estado adoptó un rol activo en la mejora de la redistribución del ingreso.[1]

Buenos Aires, 16 de febrero (Télam). La incidencia de los impuestos a la renta y a la propiedad en la recaudación tributaria en la última década creció más que la de los gravámenes al consumo, sostiene un trabajo elaborado por el Grupo de Estudios de Economía Nacional y Popular (GEENaP).

El informe da cuenta de que el Estado adoptó en los últimos diez años un rol activo en la mejora de la redistribución del ingreso.

Según otro estudio, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), en la última década “Argentina subió casi 16 puntos porcentuales en la relación entre su presión tributaria como proporción del Producto Interno Bruto (PIB)”.

Por esto, se movió del tercer lugar al primero en la región, con un 37,3 por ciento de presión tributaria respecto del PIB, seguido por Brasil con un 36,3; porcentajes cercanos al promedio de la OCDE de 34,6.

“Esta discusión, en realidad, gira en torno a la capacidad recaudatoria de los Estados para afectar su rol legítimo en materia de financiamiento y posterior canalización de esos recursos hacia medidas destinadas a mejorar la distribución del ingreso”, remarcó el GEENaP.

Al respecto, destacó que “la mayor capacidad recaudatoria de la Argentina se debe a la mejora de los indicadores socioeconómicos que impactan en la recaudación, sumado al fortalecimiento de las acciones de fiscalización de la administración tributaria”.

Asimismo, subrayó que “la reducción del desempleo y del trabajo informal ha ampliado la base de contribuyentes a la Seguridad Social, como así también la contribución de los empleadores”.

Del mismo modo, indicó que “las mejoras en los ingresos de los trabajadores redundan en mayores niveles de consumo con lo cual, en términos absolutos, los impuestos ligados al consumo también evidencian un fuerte crecimiento a lo largo de la década”.

También puntualizó que “los tributos antes mencionados han perdido incidencia sistemáticamente en el total de la recaudación, cediendo terreno en favor de aquellos que gravan a la renta y a la propiedad”.

En ese sentido, señaló que “el incremento en materia de renta se explica por la importante mejora en el nivel de actividad que evidencia la economía desde 2003 en adelante. Este impulso contribuyó a incrementar las ganancias generadas por las sociedades y las personas físicas”.

“Concretamente, si bien los impuestos relacionados al consumo continúan siendo los de mayor importancia, la recaudación por IVA pasó de representar 42 por ciento en 1997 al 29 en 2013. Asimismo, el Impuesto a la Ganancias que en 1997 representaba 17 por ciento, en la actualidad contribuye con el 21”, precisó el GEENaP.

Agregó que “otro tributo que es necesario destacar por su mayor participación es el de los derechos de exportación que durante la década del ‘90 no existían y hoy explican 6 por ciento del total de la recaudación nacional”.

Al respecto, remarcó que “este impuesto no sólo cumple una función de recaudatoria sino que, además, tiene como objetivo desacoplar los precios internos de los internacionales”.

“Por tanto la capacidad recaudatoria del estado nacional no sólo ha aumentado durante la última década sino que además ha mejorado su progresividad”, concluyó el análisis. (Télam).-

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