En Managua, el sandinismo y el Foro de Sao Paulo, combinaron celebración y reflexión política entre el 17 y el 20 de julio

Por CLAPSI

Hace 38 años, el 17 de Julio de 1979, ante el avance militar y político del Sandinismo, el dictador dinástico Tachito Somoza huía de Nicaragua y dos días después el Frente Sandinista de Liberación Nacional, tomaba el poder.

En estas cuatro décadas, el Sandinismo ha recorrido todos los escenarios posibles, siempre dentro de la convivencia democrática y pacífica. Varios períodos estuvo en la oposición y ahora ejerce el poder con Ortega como Presidente reelecto.

La economía en crecimiento y la seguridad que caracterizan a Nicaragua, han hecho de Managua no solo una ciudad con progreso urbano y tranquila convivencia, sino también el centro gerencial de importantes empresas internacionales que invierten en distintos países centroamericanos.

Daniel Ortega, acompañado de los Presidentes de Bolivia y El Salvador, del VicePresidente de Cuba y de los ex Presidentes de Guatemala (Alvaro Colom) y de Honduras (Manuel Zelaya) expresó su solidaridad con el gobierno de Venezuela y su Presidente Nicolás Maduro, ante la violencia política que amenaza la convivencia social y el estado de derecho y criticó el intervencionismo de Estados Unidos, cuyo gobierno ya ha amenazado con nuevas sanciones contra el país bolivariano y sudamericano, si persevera en realizar las elecciones a una Asamblea Constituyente , que deben tener lugar el 30 de Julio.

En el acto sandinista fue condecorado el independentista portorriqueño López Rivera, quien pasó más de 30 años en cárceles norteamericanas por su lucha nacionalista.

Paralelamente a las celebraciones sandinistas, en Managua se reunía el Foro de Sao Paulo, entidad inspirada por Fidel Castro y Lula da Silva en 1990, como una de las respuestas estratégicas frente al derrumbe de la Unión Soviética , la caída del Muro de Berlín y la avalancha de gobiernos de derecha y centroderecha, con un credo ideológico de corte neoliberal, que proclamaban la superioridad de economías y sociedades bajo la égida del mercado y también la vigencia de estados sometidos a los poderes fácticos y a la dominación de Estados Unidos.

La primera década del siglo 21 fue una época de avances en reformas sociales y económicas redistributivas en casi todos los países de América del Sur y algunas naciones de Centroamérica. Millones de personas abandonaron la extrema pobreza y se fortalecieron las clases medias, bajo la conducción de nuevos líderes y Partidos de izquierda y centroizquierda que ganaron elecciones y tomaron el poder y que formaban parte del Foro de Sao Paulo.

Ese proceso ha sufrido importantes retrocesos, originados en algunos errores de conducción de los gobiernos del progresismo social, en la  caída de la demanda desde los grandes mercados de materia primas y también en la abierta intervención del gobierno invisible de Estados Unidos y sus visibles Presidentes legales, llámense Obama o Trump.

El golpe de estado militar en Honduras, los golpes parlamentarios en Paraguay y Brasil y la derrota de Scioli y el triunfo de Macri en Argentina, son los hitos de ese proceso de viraje histórico regresivo que ha vivido América Latina.

Al análisis de esos acontecimientos y la definición de una estrategia para detener la contrareforma social e institucional en la región se dedicaron los centenares de participante de Partidos Políticos y Movimientos Sociales, que integran hoy el Foro de Sao Paulo.

En Managua aprobaron el documento central sometido a discusión denominado “Consenso de Nuestra América “y algunas líneas prácticas de acción.

Entre ellas la creación de grupos de trabajo sobre medios de comunicación, sobre neocolonialismo en América Latina y el Caribe, sobre Arte y Cultura.

También el Foro aprobó la creación de una Escuela de Capacitación sobre el documento Consenso de Nuestra América, realizar un Seminario de gobiernos progresistas nacionales y locales y el apoyo al gobierno de Venezuela y al proceso de paz en Colombia.

Managua, 38 años después del fin del somocismo, volvió a ser el centro del progresismo social y político de América Latina y el Caribe.

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