ENRIQUE PEÑA NIETO: UN EXITOSO REFORMADOR

 

La  visión de un político que dirige un estado, se expresa en su capacidad para ver los problemas del ´presente, como parte de los desafíos del futuro. Así, al abordar sus soluciones, estará construyendo el proyecto de país que su gobierno heredará a las futuras generaciones.

Foto: Presidencia de la República.

Foto: Presidencia de la República.

El Presidente Enrique Peña Nieto, por mandato de la voluntad popular, recibió la conducción del Estado, cuando México vivía una crisis socio-económica y político-institucional sin precedentes.

Por primera vez, en casi un siglo,  habían analistas internacionales que vinculaban a México con la noción de “estado fallido”.

Peña Nieto hizo de la crisis una oportunidad, con soluciones que nacieron de la creatividad política y que tuvieron en la convergencia de propuestas entre distintos actores políticos, la llave para abrir una puerta aparentemente cerrada: la de los grandes acuerdos nacionales, para apoyar algunas reformas indispensables para edificar un México viable en el siglo XXI

Mas, el proyecto de país que prefiguran las reformas constitucionales y legales ya prácticamente concluidas, tenía que gozar de la compañía de una estrategia política acertada y un fino “know how” de “como hacerlas”, porque el México del Partido hegemónico ya no existe y la voluntad presidencial no es “per se” destino nacional.

Los cambios torales deben ser voluntad plural de muchos o no se convierten en reformas constitucionales ni en leyes secundarias que las acompañen.

La estructura jurídico-política del Estado post-revolucionario, no es la de un presidencialismo omnipresente.

Es la de un Congreso muy fuerte, capaz de maniatar al Ejecutivo y abrir el camino a una desgastante “pugna de poderes” como han sufrido varios países de América Latina.

Se requería construir, desde el Ejecutivo reformador, una mayoría parlamentaria multipartidaria proreformas , para que el salto cualitativo fuese posible.

Y esa voluntad cambista compartida por los dos poderes, debía tener el apoyo mayoritario de los medios de comunicación y de la sociedad, de manera que el proceso de reformas constituyese también un bono electoral apetecible para los partidos que lo apoyasen.

El “Pacto por México” fue la llave que abrió la puerta de las convergencias indispensables de apoyo a las reformas, para que éstas se volviesen realidades jurídico-estatales y, en su aplicación concreta, destino de México en el siglo XXI.

Al liderar exitosamente, el proceso de diseño y aprobación de las reformas educativa, laboral, tributaria, bancaria y financiera, político-electoral y energética, Enrique Peña Nieto, ha mostrado visión de estadista y habilidad y sutileza de político de históricas dimensiones.

 

 

 

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