Entrevista a Jorge Taiana

Foto: Agencia PARLASUR de Noticias pb-as

El empleo es uno de los indicadores sociales más importantes en el mundo. En el gobierno del presidente Macri los desempleados del sector estatal y privado han ascendido mucho en los primeros 100 días de gestión. ¿Cómo evalúa esa situación y qué soluciones avizora?

El desempleo Ha crecido en estos 120 días del gobierno de Macri. Ha crecido desde un punto bajo en el que lo había dejado el FPV que era una tasa de desempleo más baja que la serie que hay en Argentina. El desempleo ha crecido por varias razones: primero porque el gobierno está echando decenas de miles de empleados públicos del nivel nacional, provincial y municipal. Segundo porque ha anunciado una política recesiva y de no generación de empleo que ha ayudado a enfriar la economía; Tercero porque la economía entró efectivamente en recesión y pérdida de empleo. El ejemplo más evidente de eso es ver los empleos de la construcción en donde ha habido decenas de miles de pérdidas de puestos de trabajo y es uno de los sectores más sensibles a la caída del nivel de actividad. El gobierno ha agravado esto porque ha insistido mucho acerca de la mala situación económica que recibió, usándolo como excusa para poder tomar medidas de ajuste, que afectan a las mayorías de los trabajadores y ese mensaje del gobierno lo único que ha hecho es asustar y frenar la economía, ayudando a que caiga el nivel de expectativas de la población. Otro elemento que quiero destacar es que cuando se habla de que hay una gran caída de puestos de trabajo se está hablando en general de trabajos formales y hay que tener presente que por cada puesto de trabajo formal que cae, se afectan entre 3 y 4 puestos de trabajo informal. La Argentina tenía hacia diciembre no menos de una tercera parte de su fuerza de trabajo en condiciones de precarización, por lo tanto si tenemos más de 125 mil pérdidas de puestos de trabajo formales, tenemos que tener algunos cientos más de miles de pérdidas de trabajo informal.

No creo que el gobierno esté preocupado en solucionar ese problema, más bien al contrario creo que el gobierno está aplicando una política ortodoxa  de ajuste, restringiendo el gasto público para reducir el déficit fiscal, poniendo elevadísimas tasas de interés que llegan hasta el 38 % anual, colocando títulos para secar la plaza y además subiendo de una manera absolutamente desproporcionada las tarifas de los servicios públicos que, junto con la inflación, están produciendo una restricción del consumo. Las políticas del gobierno tienden a disminuir el consumo y a acentuar la recesión desde esa visión ortodoxa de los economistas neoliberales de que creen que un buen ajuste es la forma de sanear la economía, reducir el déficit y retomar un ciclo posterior de expansión. Por eso, el gobierno ha tomado una serie de medidas que van en contra del salario de los trabajadores y por lo tanto van en contra del estímulo de la demanda y en cambio ha tomado una serie de medidas de reducción de impuestos, de reducción de retenciones a los exportadores que tienden a favorecer a los grupos más concentrados para que crezca la exportación. La idea del gobierno es que vía el endeudamiento externo se consigan los recursos suficientes para poner en marcha la maquinaria económica y recuperar un ciclo de crecimiento. Mientras tanto estamos en el peor de los mundos, tenemos un proceso recesivo con alta inflación, estamos en un caso de estanflación con pérdida de puestos de trabajo

Las alzas Argentinas en tarifas públicas recuerdan las de los 80’, cuando las políticas económicas tenían como único objetivo apretar el cinturón de la sociedad para pagar la deuda externa. ¿Cuál es su visión de este aspecto de la política pública de Macri?

No es como en los 80 porque en aquellos años eran los años de la deuda externa. Argentina por ahora no tiene el problema de la deuda externa pero lo va a tener en al menos unos años porque la decisión explicita del gobierno es endeudarse externamente. Me parece que el alza de las tarifas tiende a garantizar altos niveles de rentabilidad a las empresas que brindan esos servicios que en general son empresas multinacionales y por lo tanto hacerlas atractivas para que inviertan en Argentina. No debemos olvidar que el Ministro de Energía es el ex directivo SHELL en Argentina.

En América Latina, los sectores sociales y políticos de centro-izquierda ven a la Argentina de Macri como el alfil de estados unidos en su política frente a la región. ¿Cuáles considera que son las reales proporciones y los límites de esta nueva alianza estratégica?

Históricamente la Argentina y Estados Unidos han tenido muchas diferencias en sus proyectos, entre otras cosas porque son economías exportadoramente competitivas. Argentina ha tenido un alto nivel de autonomía respecto de Estados Unidos pero eso no fue así en los años 90 y ahora evidentemente, el Ingeniero Macri busca una alianza privilegiada con los Estados Unidos. Obama ha respondido y por eso ha venido a la Argentina pero en el medio hubo dos hechos importantes, uno económica y otro político. El económico es que el gobierno de Macri decidió pagarle a los fondos buitres y cumplir con un fallo bastante irrazonable que dictó un Juez de Nueva York. Es decir, ha dado muestras de buena voluntad respecto del capital financiero de Estados Unidos.  El hecho político es que Macri se ha ofrecido como ariete contra los gobiernos nacionales y populares que él denomina populistas en la región y es en ese marco encabezó una ofensiva política contra Venezuela. Macri aparece entonces un ejemplo de una América del Sur que había ganado autonomía, que había fortalecido el MERCOSUR, que había apostado a un desarrollo entre iguales y con más distancia de Estados Unidos y hoy aparece como el hijo pródigo que vuelve a privilegiar las relaciones con Estados Unidos. Esa es la manera como Estados Unidos lo promociona y lo plantea como ejemplo. Pero creo que la dificultad que van a tener es que, como en otros momentos, los resultados económicos que va a tener esa política de subordinación a Estados Unidos van a ser lesivos para la mayoría y por lo tanto la alianza estratégica no creo que dure demasiado.

Argentina tiene un antiguo conflicto entre un proyecto nacional y popular y otro de las corporaciones. El arco político-partidario de ambos proyectos es amplio y diferenciado. ¿Qué dinámica previsibles puede tener esta confrontación histórica?

Es indudable que este es un gobierno de las corporaciones y lo es de manera expresa y explicita tanto que se habla de la “CEOCRACIA” porque es el gobierno de los CEOs de las grandes empresas. Quizás como nunca en la Argentina ha estado en el gobierno una fuerza política que ha sido legitimada democráticamente porque ganó limpiamente las elecciones pero que tiene la expresa voluntad de gobernar a favor de los grupos más concentrados y de las grandes corporaciones que manejan una parte importante del país. El resultado razonable de ese gobierno va a ser más extranjerización de la economía, más concentración de la economía y mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, lo que hará que buena parte de los sectores que habían salido de la pobreza y se incorporen  a la clase media retrocedan y vuelvan a la indigencia. Al ser un país de mucha tradición de lucha laboral, sindical y popular, seguro habrá una gran resistencia social a perder las conquistas de las ultimas años y sobre eso es que se va a centrar el conflicto político en el próximo año.

En América Latina hay preocupación porque la suma de intereses nacionales e internacionales a los que parece responder el presidente Macri son adversarios de los proyectos de integración sudamericana y latinoamericana. ¿Cual es su visión sobre este tema estratégico?

Macri ha expresado que si bien contempla el MERCOSUR es indudable su voluntad de privilegiar el relacionamiento económico y político con Estados Unidos, con los países de la Alianza del Pacífico y ha señalado su intención de tener alguna expectativa en relación al TPP (Tratado Transpacífico). Indudablemente esas decisiones afectarán las posibilidades de desarrollo y consolidación del MERCOSUR que obviamente no se encuentra en el mejor momento, dada la situación económica que atraviesan los países que son miembros del bloque y en particular Brasil que es la gran economía y la locomotora de América del Sur y MERCOSUR.

En el exterior se percibe una alianza del ejecutivo actual con el poder judicial, en lo institucional, y una cercanía con el gran empresariado, que es incompatible con la autonomía relativa del estado moderno como promotor del bien común. ¿Qué ocurrirá, según su visión, en las relaciones del ejecutivo con el legislativo, con las medianas y pequeñas empresas, con la clase media y los trabajadores?

Es indudable que hay una cierta alianza que apoya este gobierno y que está constituido por la fuerza política que lo impulsó, por las grandes corporaciones productoras de alimentos y productoras de bienes industriales y vinculadas en general a la exportación; así como el capital financiero que tiene expectativas de realizar grandes negocios en la Argentina y del Poder Judicial, que está tomando una serie de medidas tendientes a fortalecer las decisiones del gobierno. Desde el punto de vista legislativo, el gobierno de “Cambiemos” tiene que construir una mayoría en las cámaras y creo que la mayor o menor dificultad para construir esas mayorías va a tener que ver con la evolución de la situación económica. Si la situación económica sigue en el rumbo que tiene hoy, los sectores trabajadores y de las pymes van a alejarse del gobierno y van a hacer que mucho de los sectores representados en el Congreso tomen distancia del gobierno. Me da la impresión de que el gobierno se está dando cuenta que eso está pasando y hace una apuesta muy visible y manifiesta a un rápido ingreso de capital extranjero que le permita en un plazo corto reactivar la economía. Me parece que el error que cometen es que creen que eso podría suceder en la segunda mitad del año y que además ese capital que podría entrar podría ser un capital dedicado a la inversión extranjera directa orientada al sector productivo. Creo que esto no va a suceder este año y mucho menos mientras se mantengan los niveles de recesión, de alta inflación y de tasas de interés que hay actualmente. Al mismo tiempo, creo que el dinero que va a venir, probablemente venga para hacer maniobras especulativas y no a inversiones productivas. Me parece que esa es la gran preocupación que hoy tiene el gobierno que pensaba que a los pocos meses de ponerse en marcha iba a tener un “diluvio” de dólares y de inversiones.

En el caso de las pymes las está afectando muy notoriamente el costo de los servicios y con la desaparición del crédito, con una tasa de interés del 38 % no hay posibilidad alguna de crédito a una pyme y los trabajadores no solo tienen pérdida de puestos de trabajo, sino que además esto va a incidir a la baja en las negociaciones salariales y además se está produciendo una pérdida del poder adquisitivo que va a continuar.

Comentarios

Comentarios

También te podría gustar...