Eurasia se expande y Europa se estanca.

Mientras la vieja Europa se encamina hacia una especie de guerra fría marcada por actitudes autodestructivas  y proestadounidenses, Eurasia no pierde el tiempo y trata de consolidar y mejorar sus negocios.

Estamos ante dos posturas globales muy diferentes: la visión imperial de EE.UU., que no puede concebir su negocio global sin dominación, y el punto de vista chino, cuyo único interés es aparentemente el comercio puro, señala el periodista italiano Claudio Gallo en un reciente artículo.

“Pekín es probablemente consciente de que su sistema político no es adorado en todo el mundo”, destaca Gallo, que subraya que, a diferencia de EE.UU., fuera de sus fronteras el gigante asiático no trata de imponer su sistema.

En su opinión, “la concepción estadounidense conduce inevitablemente a conflictos, mientras que la china es más abierta a establecer relaciones constructivas”.

Occidente se ha quedado atascado en la desesperación

“Mientras que Asia está viviendo una época de esperanza, sobre todo porque sus países todavía están construyendo sus clases medias, Occidente se ha quedado atascado en la desesperación”, resalta el autor de la publicación.

“Pekín está construyendo no solo una sino dos nuevas rutas de la seda a través del sudeste asiático y de Asia Central, incluyendo conductos energéticos, ferrocarriles y redes de fibra óptica, y llegan hasta Estambul, la puerta a Europa”, señalaba el especialista en Oriente Medio Pepe Escobar en un artículo publicado el mes pasado en el portal Rebelión.

A finales de marzo, el presidente de China, Xi Jinping, se encontraba en Duisburgo (Alemania), el mayor puerto fluvial del mundo y un lugar clave para el comercio y la producción de acero, para presenciar la llegada del tren de carga regular que une Chongqing, en el suroeste de China, y la ciudad alemana. El tren, que recorre China, Kazajstán, Rusia, Bielorrusia, Polonia y Alemania, cubre en total unos 11.180 kilómetros. Comenzó a operar en 2011 y presenta numerosas ventajas: cuesta aproximadamente una quinta parte de lo que vale la carga aérea y tarda 20 días menos que los barcos que salen de puertos del este de China.

Durante su visita a Alemania, el mandatario chino instó a Pekín y Berlín a trabajar juntos para construir el cinturón económico de la Ruta de la Seda. De acuerdo con el investigador económico William Engdahl, lo que Xi no mencionó entonces, pero quedó claro, es que su propuesta llega en un momento muy crítico debido a la crisis en Ucrania.

Foto: Reuters

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“El camino del nuevo corredor de infraestructuras pasa a través de Rusia. No existe una alternativa económica. De esta manera, sirve para enlazar el futuro económico y las perspectivas de cooperación pacífica entre Rusia y Alemania en particular”, apuntó Engdahl.

Gallo concluye que las sociedades occidentales, que una vez florecieron gracias a la explotación del tercer mundo, están actualmente autodestruyéndose, arruinando el estado de bienestar y sus clases medias.

“Una pequeña clase desarraigada de ricos está saqueando sus viejas naciones, mientras que la política europea permanece anclada a su lealtad a EE.UU.”, afirma.

Rusia, Bielorrusia y Kazajistán han firmado este 29 de mayo el tratado sobre la creación de la Unión Económica Euroasiática.

El acuerdo prevé el libre flujo de mercancías, servicios, capitales y trabajadores dentro de la unión y una política común en los sectores clave de la economía: energía, industria, agricultura y transporte. Este tratado “es histórico, marca una época”, ha insistido el presidente ruso, Vladímir Putin, tras la firma del documento.

El nuevo mercado común abarca a 170 millones de habitantes y tiene como objetivo convertirse en un nuevo “centro potente y atractivo” de desarrollo económico en el escenario postsoviético, subrayó el mandatario, añadiendo que a la nueva unión le corresponde una quinta parte de todos los recursos mundiales de gas y casi un 15% del petróleo. Funcionará basándose en los principios de la Organización Mundial del Comercio.

“Conservamos plenamente la soberanía estatal, pero garantizamos una cooperación económica más ajustada y  armonizada. Nuestra posición geográfica nos permite crear rutas logísticas no solo de importancia regional, sino también de importancia global, concentrando en ella los enormes flujos comerciales entre Europa y Asia”, precisó el presidente ruso y comentó que esto es lo que garantizará a la nueva unión un desarrollo dinámico y una creciente capacidad competitiva. Adelantó que la Unión Euroasiática está negociando la creación de una zona del comercio libre con Vietnam y  reforzará la cooperación económica con China. Además, podría ofrecer regímenes preferenciales de comercio a Israel y a la India.

“Ha nacido hoy la nueva realidad geoeconómica del siglo XXI. Tenemos por delante una etapa difícil de consolidación y desarrollo. Habrá nuevos desafíos, nuevas tareas. Nuestra gran misión es probar al mundo que esta integración es viable”, comentó, por su parte, el presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev. Actualmente, Armenia y Kirguistán también están negociando la posibilidad de integrarse en la nueva unión.

 

 

 

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