Jorge Taiana: el escenario internacional se torna multipolar y sus ejes de poder se trasladan gradualmente del Norte y el Atlántico al Sur y el Pacífico

Foto: Agencia PARLASUR de Noticias pb-as

Por Demián Verduga en entrevista al excanciller de Argentina

Jorge Taiana fue canciller de la República Argentina durante casi cinco años de los 12 que duró el ciclo político liderado por Néstor y Cristina Kirchner. Hoy es diputado del Parlasur (el congreso del Mercosur) y además presidente de ese cuerpo legislativo. En esta entrevista, el ex canciller hace un recorrido amplio y minucioso sobre el panorama político internacional. No deja casi ningún rincón del planeta sin analizar. Habla sobre el estado de los distintos bloques regionales, sobre el creciente papel de China en las relaciones mundiales, sobre el futuro del Brics, del Mercosur, la Unsur, la Celac y el la renegociación del tratado de libre comercio de América del Norte. Un sobrevuelo por todo el globo.

-El surgimiento de asociaciones regionales en todos los continentes es uno de los cambios en la globalización en el siglo XXI. ¿Qué otros procesos identifica?

Así es, el desarrollo de organizaciones regionales es uno de los principales fenómenos de la globalización. En realidad, al debilitarse el tradicional modelo del Estado Nación, se fortalecieron los organismos regionales como respuesta a los movimientos globales  del capital, de las personas y la información. Sin embargo, estas organizaciones no son el único efecto importante. Sin duda, un dato central es la modificación en las relaciones de poder que habían existido desde el fin de la guerra fría y que paulatinamente nos están llevando de un mundo unipolar a uno multipolar. Esta transición se refleja en un corrimiento del escenario internacional, que antes estaba centrado sobre todo en el Norte y en el Atlántico  y que ahora se está desplazando al Sur  y al Pacífico. El surgimiento de un mundo multipolar se percibe de manera clara en las tres áreas fundamentales. En lo económico, China es la segunda potencia y ha desplazado a Japón; en lo político hay un debilitamiento de la hegemonía de Estados Unidos. En el terreno militar ocurre lo mismo, aunque en menor medida porque Estados Unidos sigue manteniendo más del 40% del gasto de defensa del mundo. Las relaciones de poder están mutando. Nos encontramos inmersos en una enorme transformación tecnológica que cambia los patrones de acumulación y distribución del poder,  modificando aspectos centrales del modelo de desarrollo posterior a la segunda guerra mundial.

– ¿Qué papel ha jugado y juega el BRICS, (Brasil, Rusia, India, China, y Sudáfrica) en el orden internacional actual?

-Es un acercamiento entre países grandes en desarrollo que tienen un peso importante en cada continente, especialmente en lo relativo a su población y PBI, aunque también en el plano  militar. Brasil es el país más importante de América del Sur; Sudáfrica es el país más importante de África subharaiana. China e India son los dos países con mayor población del mundo –juntos tienen 2.700 millones de habitantes, el 33 por ciento de la población mundial-y presentan importantes tasas de crecimiento. Y, por último, Rusia es un país continental y una potencia nuclear. Los BRICS lograron avanzar en la coordinación en distintas áreas con el objetivo de evitar la hegemonía norteamericana, y en parte, en la hegemonía europea-norteamericana para lograr mayor autonomía. En lo económico registraron importantes logros, a pesar de las diferencias entre los países. Sin duda, la creación tanto del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS como la del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, por parte de China, representan un gran impulso para que se materialicen las reformas exigidas por los países en desarrollo a los organismos financieros multilaterales (Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional). Son reformas que han avanzado poco o nada. A pesar de la situación interna y del cambio de política por la que están atravesando algunos de sus miembros, estos cinco países van a seguir trabajando juntos y cuestionando el orden global impuesto en aquellos aspectos que afectan sus intereses.

La Unión Económica Europea está gestando acuerdos de cooperación y de intercambio con el Mercosur y la Comunidad Andina. ¿Cómo evalúa estos procesos?

-La negociación de la UE con el Pacto Andino está avanzada, con Colombia, Perú, posteriormente se produce la incorporación de Ecuador. Es por eso que se da en distintas velocidades,  pero se está desarrollando. En mi opinión, el Pacto Andino, como proyecto de mercado común y de integración regional, se encuentra debilitado con un limitado intercambio al interior del bloque. Asimismo, la Alianza del Pacifico, constituida por  algunos de sus miembros, como Perú y Colombia, junto a México y Chile, tampoco es significativa. El comercio entre sus miembros no supera el 3%  del comercio internacional de estos países. En el caso de la negociación  Mercosur– U.E su avance ha sido lento porque persisten diferencias importantes respecto al capítulo agrícola por parte de los europeos y en bienes industriales por parte nuestra. Entiendo que las posibilidades de un acuerdo son muy difíciles en este momento por la situación que atraviesan tanto los países latinoamericanos como los miembros de la UE. A lo largo de las negociaciones, Europa siempre ha ofrecido muy poco en los capítulos de interés para el Mercosur, al tiempo que demanda mucho. Por este motivo, será extremadamente complicado lograr un acuerdo equilibrado. Las únicas posibilidades, a mi juicio, de que se logre dicho acuerdo antes de fin de año, como quieren los gobiernos de Brasil y Argentina, son dos: la primera es que Brasil y Argentina, que están siendo presididas por gobiernos de tipo neoliberal, cedan a las exigencias de la UE y bajen algunas demandas. Esto implicaría alcanzar un acuerdo poco favorable a los países del Mercosur, la segunda opción es que Europa abandone la idea de llegar a un acuerdo que contemple el 90 % del universo arancelario, que exige  la OMC.

Los cambios políticos en Brasil y Argentina, ¿cómo han afectado al Mercosur, la Unasur y la Celac?

-Estos cambios han afectado, principalmente, al Mercosur, pero también a Unasur. Brasil y Argentina han sido los grandes impulsores de ambas proyectos. Hoy, los gobiernos de Mauricio Macri y de Michel Temer no tienen interés en fortalecer el Mercosur. Dejaron de considerarlo un proyecto estratégico de integración, basado en un modelo de desarrollo económico de distribución equitativa, tendiente a garantizar el desarrollo humano integral,  para apostar a que sólo sea un acuerdo de libre comercio. Es por esto que la política de integración entre los países miembros ha quedado relegada con la suspensión de los derechos de Venezuela, con la excusa de las dificultades políticas que atraviesa el país y la paralización de la incorporación de Bolivia. Esta visión sobre la política regional, también se ha plasmado en la Unasur, cuya presidencia tiene ahora la Argentina, y que también se encuentra paralizada. En el caso de la Celac, que tuvo su reunión en El Salvador recientemente, con la participación de pocos presidentes, es también una manifestación del mal momento que atraviesa la integración regional

La “Ruta de la seda” es un ambicioso proyecto chino para impulsar la remodelación del orden internacional. ¿Cuál es su evaluación al respecto?

-El proyecto implica el retorno de China a su tradicional política de zona de influencia. El comercio de China durante dos mil años se ha realizado en esa misma dirección y lo que hace hoy es tratar de recuperar la posición que tuvo en el periodo que va del 1200 hasta el 1800. Hoy China está volviendo a ocupar el lugar trascendente que tuvo a lo largo de casi seis siglos, así como su zona de influencia tradicional. A través de la inversión y una mayor presencia en los países que adhieren a la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, China busca mejorar su imagen, tras años de aislacionismo, a los fines de tener un creciente rol en las relaciones internacionales. Esta iniciativa le permitirá a China disminuir el costo del comercio con los países de Asia, Medio Oriente y Europa. Le permitirá sortear los posibles obstáculos de ingresar al Mar de China. En el plano económico, los números son importantes: entre 2014-2016 se ha generado un comercio mayor a US$3 trillones entre los países de la iniciativa conocida como “One Belt, One Road”. Y la inversión China en estos  países ha superado los US$50 billones. Así también, el presidente Xi Jinping sostuvo que comprometerá US$ 113 billones extra para la iniciativa. El Foro sobre la “Ruta de la Seda” organizado por China, al que asistieron 29 Jefes de Estado y participaron delegaciones de 130 países, fue una demostración clara del importante y creciente rol de China en la economía y en las relaciones internacionales.

-La llegada de Donald Trump al poder está replanteando el papel de Estados Unidos en el comercio mundial. Ya rechazó, por ejemplo, el acuerdo transpacífico, impulsado por Barack Obama. ¿Qué perspectivas ve usted para la renegociación del T.L.C entre EE:UU, Canadá y México?

-En el año 2008, cuando fue la crisis de Lehman Brothers, casi nunca se recuerda que, en julio, se estancaron definitivamente las negociaciones en la OMC para la finalización en la ronda del desarrollo de DOHA. Con esto quiero señalar que no solo hubo una crisis financiera sino que el proceso de globalización y la expectativa de mayor reducción en aranceles y mayores facilidades para el comercio mundial estaban  en crisis. Y esa crisis se ha mantenido hasta el presente, a pesar de los intentos para reflotar dichas negociaciones. Antes de esto, el comercio internacional crecía anualmente al doble de lo que crecía la economía internacional. Es decir que el sector exportador era efectivamente el sector más dinámico y era una de las razones del impulso de la globalización y de la apertura de los mercados. Pero a partir de la crisis (2008), el comercio internacional crece prácticamente a la misma tasa que la economía global, la cual es baja. Por lo tanto, el comercio internacional ha perdido dinamismo y su rol como impulsor del crecimiento de muchos de los países se ha debilitado. Este nuevo escenario ha impactado en varios países. China, por ejemplo, ya en su último plan quinquenal plantea que no se puede basar el crecimiento en el comercio exterior. Que hay que poner el acento en un crecimiento del mercado interno, incentivando inversiones que permitan incrementar el valor agregado y el consumo doméstico. Una situación similar está atravesando Corea del Sur, que es otra de las grandes economías que crecieron bajo el impulso del comercio exterior.

-Y el futuro del Nafta, ¿cómo lo percibe?  

-La campaña y los debates entre Hillary Clinton y Trump, que finalmente tomó la decisión de abandonar el Acuerdo Transpacífico, pusieron en evidencia las dudas de amplios sectores de la población sobre los beneficios, en materia económica y de empleo, de una mayor apertura de la economía. En el caso de EEUU hay que analizar la renegociación que se plantea del Nafta dentro de este marco. Más allá de las declaraciones agresivas de Trump, es indudable lo imprescindible que resulta la economía mexicana para el propio desarrollo de EEUU. Sin embargo, creo que Trump planteará, sobre todo, darle mayor relevancia a los requisitos para-arancelarios y poner el acento en las normas de origen. De esta manera buscará evitar que el creciente desarrollo de China y de toda la economía asiática afecte a la economía norteamericana. Todo hace prever  una negociación en la que, seguramente, se llegará a un acuerdo, pero en que EE:UU impondrá sus condiciones respecto de las normas de origen, en medidas para-arancelarias, en requisitos a la solución de controversias y otros aspectos financieros.

 

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