Las armas químicas que Estados Unidos tiene en Panamá y que se ha comprometido a trasladarlas a Nuevo México, es el capítulo en el siglo xxi, de una estructura de dominación que se extendió durante el siglo XX

El Universal

lunes 11 de agosto de 2014

El Canal de Panamá trabó una “alianza forzada” con Estados Unidos – Internacional

Cuando, a principios del siglo XX, Panamá se separó de Colombia y proclamó su independencia, se inició también una de las relaciones de dominación más importantes ejercidas por Estados Unidos en América Latina, en lo económico y en lo estratégico militar. Grandes intereses norteamericanos y mundiales ambicionaban la construcción de un canal que uniera el Atlántico con el Pacífico y acelerara el comercio mundial.

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Foto: El Universal

El istmo, el punto más angosto del continente, era el sitio geográfico ideal para la colosal obra.

“Estados Unidos usó toda su influencia diplomática y militar para compeler a Panamá a integrar esta alianza y los panameños en realidad no tenían opción”, explicó a la AFP el filósofo e historiador de la Universidad de San José en California, Michael Conniff, autor de un libro sobre el impacto del canal en las relaciones entre los dos países.
En 1903, el acuerdo sobre el Canal firmado al fragor de la independencia otorgó a Estados Unidos su operación a perpetuidad, con el derecho de construir bases militares para defenderlo “y “básicamente usar a Panamá como un protectorado”, según John Lindsay-Poland, autor del libro “Emperadores en la Jungla”.

Según Michael Hogan, autor de “El Canal de Panamá en la Política Estadounidense”, aunque los magnates de Wall Street se frotaban las manos con el proyecto, la visión del presidente estadounidense Theodore Roosevelt, electo en 1901, era principalmente militar: convertir a Estados Unidos en una potencia naval mundial. Y el “canal lo hizo posible”, afirmó.

Desde las bases en Panamá salieron en los años siguientes tropas estadounidenses en invasiones a Nicaragua, Guatemala, Honduras y República Dominicana -y luego en 1967 a Bolivia en búsqueda del revolucionario Ernesto Che Guevara-, estableciendo “el paradigma” para las intervenciones militares en toda la región, dijo a la AFP Lindsay-Poland.

Utilizando el canal para el comercio mundial y la selva que lo rodea para entrenamientos militares, experimentos científicos contra enfermedades tropicales y pruebas de armas químicas durante y después de la Segunda Guerra Mundial, “Panamá fue un nodo central para la extensión del imperio estadounidense”, añadió.

La Zona del Canal, una franja de casi 1.500 km2 que partía al país en dos, era de hecho un territorio militar estadounidense, vedado para los panameños, donde Washington llegó a tener 14 bases y la mayor presencia de tropas en el continente fuera de su territorio.

En ese contexto y en el albor de la Guerra Fría, Estados Unidos fundó en 1946 en su enclave panameño la Escuela de las Américas, un centro de formación en la lucha ideológica contra el comunismo de la que salieron militares golpistas y los peores violadores de los derechos humanos en América Latina.
La presencia estadounidense solo exacerbó la relación bilateral, a pesar de que el acuerdo fue relajado a favor de Panamá en 1936 y 1955, señalan los expertos.

Los beneficios económicos del cruce de buques se esfumaban del país, “un punto de insatisfacción” desde el inicio, afirmó Hogan, académico del Center for Democratic Deliberation en la Universidad de Pensilvania.

Al mismo tiempo los movimientos nacionalistas iban en aumento -irónicamente amparados en la retórica anticolonialista de Washington de la posguerra- y explotaron en 1964 en una protesta de jóvenes estudiantes que pretendían izar el pabellón panameño dentro de la zona del canal. Una veintena de manifestantes murieron y Panamá rompió relaciones diplomáticas.

Así, en plena lucha ideológica en América Latina, el canal se convirtió de manera creciente en la cara del imperio estadounidense, y el general panameño Omar Torrijos, en el poder desde 1972, también tomó la determinación de redefinir el estatus del canal.

Además, sectores en Washington observaban que la administración del canal era una empresa demasiado costosa.

En 1977 Torrijos y el presidente estadounidense Jimmy Carter acordaron garantizar el cierre de la Escuela de las Américas, la devolución del codiciado canal a Panamá a partir de 2000 y el fin de la soberanía estadounidense en la zona.

Tras la muerte en 1981 de Torrijos, el general Manuel Noriega, uno de los militares más cercanos al caudillo, se convirtió en jefe de inteligencia y tomó de facto el poder dos años después.
Considerado un militar sin escrúpulos, ex agente de la CIA vinculado a la vez al narcotraficante Pablo Escobar, Noriega reforzó las fuerzas armadas.

Pero “Estados Unidos estaba dispuesto a voltear para otro lado mientras estuviese de su parte”, dijo Lindsay-Poland.

Sin embargo, la desconfianza de Washington creció y tras una disputada elección en 1989, acusó a Noriega de narcotráfico y desplegó una cruenta invasión que forzó su derrocamiento.

Con el traspaso definitivo del canal a una Panamá democrática once años después, “la alianza culminó”, afirmó Conniff. Pero quedaron secuelas que se deben resolver en el siglo XXI.

 

Fuente: http://www.eluniversal.com/internacional/140811/el-canal-de-panama-trabo-una-alianza-forzada-con-estados-unidos

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