Lucha frontal contra el terrorismo islamista y nacionalismo económico, son las claves del corto discurso de inauguración del presidente Donald Trump

Foto: Trump firma los nombramientos de su gabinete rodeado de su familia y de los líderes del Congreso J. SCOTT APPLEWHITE REUTERS

Trump y sus primeras acciones

Por CLAPSI.

En una toma de posesión sin desbordante presencia popular y con algunas manifestaciones adversas, Donald Trump se juramentó como el Presidente 45 en la historia de Estados Unidos.

Trump sorprendió a muchos cuando calificó su inauguración presidencial como la devolución del poder al pueblo norteamericano y no solo como la democrática rotación del poder entre Partidos Políticos, tomando distancia de la poca prestigiada clase política norteamericana.

América Latina solo estuvo presente en las alusiones indirectas a los malos tratados comerciales internacionales, sin mencionar directamente al TLCAN ni a México.

En general, el discurso no se centró en las relaciones políticas y militares internacionales de Estados Unidos, con excepción de su tajante rechazo al terrorismo islamista, contra el cual se comprometió a luchar hasta terminarlo.

También abrió interrogantes al mencionar posibles “nuevas alianzas internacionales” sin mencionar temas ni países.

En los círculos políticos de USA, se rumoró hoy la próxima puesta en marcha de decisiones importantes de Trump en varios tópicos políticos , presupuestarios, de corrupción, medio ambiente, tratados comerciales internacionales y migraciones.

En el área política, presupuestaria y de lucha contra la corrupción se menciona una enmienda constitucional para limitar las reelecciones al Congreso, congelar nuevas contrataciones federales, con excepción de las áreas militar, de seguridad y de salud pública y prohibir emplearse como “lobysta”, hasta 5 años después de que algún ciudadano haya ejercido una función de nivel federal, para combatir la práctica de “las puertas giratorias”.

En materia de tratados comerciales internacionales, se pondría en marcha la anunciada renegociación con México y Canadá del TLCAN y Estados Unidos se retiraría del Tratado Transpacífico (T.P.P.).

En el asunto del medio ambiente Trump debilitaría los avances alcanzados en los acuerdos de París. Para ello derribaría las regulaciones que Obama dejó para nuevas explotaciones en carbón, petróleo y gas natural. También los obstáculos para la realización del proyecto energético Keystone XL.

En la misma línea Trump suprimiría los pagos a la ONU en materia de control del cambio climático, y entregaría esos fondos a entidades norteamericanas, que supuestamente deberían cumplir los mismos objetivos medioambientales que la ONU e invertir en proyectos de consecución y mejoramiento de los servicios de agua para la población de Estados Unidos.

En la sensible área migratoria, además de la ya anunciada expulsión de miles de mexicanos y latinoamericanos indocumentados que tengan antecedentes penales y de la terminación del muro fronterizo con México que se empezó a construir hace dos décadas, Trump suprimiría los apoyos federales a las “ciudades santuario” que se niegan a expulsar indocumentados.

Los migrantes de países musulmanes, que provengan de estados con presencia de organizaciones terroristas y que tengan dificultades institucionales para acreditar la condición pacífica de sus migrantes, serán prohibidos de ingresar a Estados Unidos.

Hay todavía muchas interrogantes en el cambio positivo que Trump ha ofrecido al pueblo de Estados Unidos y al mundo.

Serán los hechos y los resultados, los que permitirán una evaluación objetiva de su gobierno.

CLAPSI desea que el nuevo Presidente de USA, cumpla sus mejores compromisos con el pueblo norteamericano y el mundo, que las instituciones norteamericanas e internacionales y la movilización social frenen sus tendencias contra la defensa del medio ambiente, misóginas, racistas y antimigrantes. Y, en especial, que termine con la nueva guerra fría que le heredó su antecesor.

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