Muerte del bipartidismo que legó el General De Gaulle, pero buena salud del antifascismo que él enraizó en el pueblo francés

Discurso del Presidente de Francia, Charles de Gaulle, en el zócalo de la ciudad de México el 16 de marzo de 1964, en compañía del Presidente de México, Adolfo López Mateos.
Discurso del Presidente de Francia, Charles de Gaulle, en el zócalo de la ciudad de México el 16 de marzo de 1964, en compañía del Presidente de México, Adolfo López Mateos. Foto: http://lemexique.org/?p=2392

POR CLAPSI.

La egregia figura de Charles de Gaulle sigue proyectando su histórica influencia, varias décadas después de su muerte.

Su sublevación patriótica contra Petain y el gobierno Vichy y la organización y liderazgo de la Resistencia contra la ocupación nazi.

La defensa de la significación de Francia entre los aliados antinazifascistas, que contó con el apoyo de Stalin , la comprensión de Roosvelt y el menosprecio de Churchill.

En la postguerra, la sustitución del fracasado parlamentarismo francés, por un sistema mixto que mezcla el presidencialismo con formas de régimen parlamentario, obligando muchas veces a la cohabitación en el gobierno de partidos adversarios, sin que el estado y su estabilidad se debiliten, porque los temas cardinales los maneja el Presidente.

Su profecía cumplida con el Brexit de que las élites de Inglaterra son más norteamericanas que europeas.

Su visión de una Europa unificada “hasta los Urales”, que hoy está en el centro del debate, por la renovación de las sanciones anti-rusas que Estados Unidos le impone a la Unión Europea.

Todos estos grandes temas levantados por De Gaulle, han sobrevolado las elecciones francesas en este mes de Mayo.

Han sido las primeras en que la derecha republicana, que se reivindicaba “gaullista” y el socialismo que se reivindicaba “de izquierda” no han podido pasar a la decisiva segunda vuelta, rechazados popularmente por su corrupción, su adhesión sin reparos a la hegemonía norteamericana y su  debilidad frente a los adversarios del estado de bienestar.

Un neoliberal del siglo XXI como es Macron, ha obtenido el 66% de los votos.

Una neofascista del siglo XXI, como Marine Le Pen, ha alcanzado el 34%, que es la votación más alta lograda por el Frente Nacional, fundado por su padre.

Ahora Francia inicia una nueva etapa, que tiene más interrogantes que certezas.

En la realidad latinoamericana, que es muy distinta de la francesa, los más sangrientos autoritarismos militares del siglo xx, fueron económica y socialmente neoliberales…Dada las diferencias histórico-culturales, Latinoamérica no es un patrón de comparación para la realidad francesa.

Pero si es un trágico episodio, que siempre hay que tener presente en el mundo.

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