Putin se destaca en el G20, a pesar de la rusofobia, pandemia política occidental de esta época

Foto: Página oficial del G20 Photo: Bundesregierung/Kugler

 

POR CLAPPSI.

El éxito de un jefe de estado en una reunión de 20 líderes de los países que concentran el mayor poderío económico, político y militar del mundo, depende en importante medida de la inteligencia, capacidad y carisma del personaje. Pero esas características son insuficientes, para ser protagonista estelar en un cónclave como el G20, sino tienen el respaldo de una estrategia y una guía previamente elaboradas por el líder y su equipo de trabajo.

Vladimir Putin tuvo una agenda para la cita en Alemania y otra previa, que concitaron el interés mundial.

Antes de viajar al G20, Putin se reunió por vigésima tercera vez con su colega, el líder chino Xi Jinping, en Moscú y allí abordaron temas fundamentales como la problemática en la península coreana, la situación siria y ucraniana, el cambio climático y firmaron convenios de cooperación entre sus países, de gran calado.

 El mensaje de esa reunión bilateral para el Presidente de Estados Unidos Donald Trump y sus aliados occidentales era claro: el entendimiento entre China y Rusia es prioritario en la política exterior de ambos estados.

Después del G20, los dos países han presentado en la ONU un proyecto de distensión para la península coreana, que recoge lo acordado en Moscú. Lo fundamental, es que la propuesta de rusos y chinos en la ONU, demanda que Corea del Norte ponga fin a su programa nuclear con fines militares y que USA y Corea del Sur cesen sus ejercicios militares y la carrera armamentista en la península coreana, para iniciar un proceso de desescalamiento de la peligrosísima tensión que existe en esa región, capaz de desencadenar una guerra nuclear.

 Además, Rusia ha entregado a la Secretaría General del foro mundial, información técnica de su Ministerio de Defensa, que demuestra que el último misil balístico lanzado desafiantemente por Corea del Norte, no es intercontinental, sino de alcance medio, desdramatizando las declaraciones de militares y políticos norteamericanos.

 En el G20 de Hamburgo, Trump y Putin concentraron la atención internacional por su tan esperada reunión personal. Programada para durar 30 minutos, la cumbre bilateral se prolongó por más de dos horas y se convirtió en la actividad más destacada del G20.

Además de los momentos anecdóticos, como la delegación a la primera dama Melania Trump para intentar un fracasado rescate de su esposo, a fin de llevarlo a un convivio que estaba programado de antemano, la reunión tuvo un significado histórico.

Rusia Y USA son las mayores potencias militares del mundo y un conflicto nuclear es la más rápida forma de terminar con la vida civilizada en el planeta. Ya Trump ha renunciado al compromiso de Paris, que busca evitar el colapso civilizatorio por destrucción ecológica y maneja uno de los maletines nucleares del “fin del mundo”. Cualquier acercamiento en el peor momento de la relación ruso-norteamericana desde el fin de la guerra fría, es una necesidad civilizatoria. Y eso tuvo lugar en Hamburgo con resultados positivos, aunque no espectaculares. El cese al fuego que ha comenzado en el Sur de Siria, puede ser un nuevo comienzo en las (vitales para el mundo) relaciones ruso-norteamericanas. No hubo avances en el tema de las sanciones económicas unilaterales, políticamente motivadas.

Después de la reunión “cara a cara” ambos Presidentes han valorado positivamente su encuentro y han dejado abiertas las puertas para un relanzamiento de las estancadas relaciones ruso-norteamericanas. Lo mismo han dicho sus Cancilleres.

Es destacable que Angela Merkel ha tenido una elocuente reacción positiva, frente al ya famoso encuentro. Ha expresado que todo acercamiento entre Estados Unidos y Rusia y el desarrollo de su cooperación en varias áreas conflictivas del mundo, es bueno para la humanidad.

Mijaíl Gorvachev ha saludado con emoción el encuentro y el buen talante del mismo, recordando que en su reunión cumbre con Reagan, la mayor coincidencia que ambos tuvieron fue que una guerra nuclear era inaceptable por autodestructiva y en última instancia inútil , para USA y la entonces URSS.

Vladimir Putin también conversó bilateralmente con Angela Merkel, sobre los temas más candentes de la actualidad mundial y se reunió con el Presidente de Francia.

Macron declaró que saludaba el cumplimiento ruso de todos los compromisos asumidos en su primer encuentro reciente en París y añadió que estaba abierto el camino para un relanzamiento positivo de las relaciones de cooperación entre ambas naciones.

Previamente a la cumbre de Hamburgo, Vladimir Putin había escrito un artículo para el periódico alemán “Handelsblat” en el que proponía que el G20 fuera más eficaz en el proceso de implementación de las regulaciones necesarias en el sistema financiero internacional , saludaba la inclusión en las preocupaciones del G20 de temas sociales de fuerte impacto humanitario y calificaba a las sanciones económicas unilaterales políticamente motivadas, como un mecanismo encubierto de proteccionismo económico.

El gran ensayista uruguayo ya fallecido, Eduardo Galeano, tituló a uno de sus últimos libros como “El mundo al revés”. Así es como analizan el mundo de hoy, varios personajes de la política y los medios, que diariamente apuestan por mantener alejados y enfrentados a USA y Rusia, sin valorar el riesgo presente y futuro de esa situación.

Pero también existimos personas que no queremos el mundo al revés. Por ello, sin titubeos y con satisfacción, saludamos que la visión de estadista de este siglo que caracteriza a Vladimir Putin y el pragmatismo sin prejuicios mostrado por Donald Trump en su encuentro con el líder ruso, hayan convertido al G20 de Hamburgo en una reunión trascendente para mejorar la convivencia internacional.

 

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