Sudamérica ante un gran cambio estratégico

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¿Hacia dónde va Sudamérica, en su viraje ideológico y geopolítico?

POR CLAPSI

Las elecciones parlamentarias de Venezuela, ganadas con amplitud por la oposición, la victoria estrecha de Macri en las en las elecciones presidenciales argentinas y el intento opositor de un juicio político que amenaza la estabilidad presidencial de Dilma Roussef y de todo el sistema institucional brasileño, son parte de un fortalecimiento de las fuerzas de centroderecha en Sudamérica y del posible fin temporal de un ciclo, de hegemonía del centro izquierda en la región.

Conviene analizar las causas, los distintos escenarios nacionales y las posibles consecuencias de este viraje, que puede tener repercusiones importantes, incluso en el proceso de construcción de un orden multipolar mundial.

En el caso de Venezuela las causas parecen evidentes. La crisis de los precios del petróleo , el bloqueo económico internacional liderado por USA, el sabotaje interno en materia abastecimientos de bienes y servicios básicos, crearon las condiciones psico-sociales para un viraje político que debilitó al chavismo financieramente incapacitado para multiplicar sus prestaciones sociales y fortaleció a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) integrada por 18 organizaciones políticas de extrema derecha y de centroderecha, que en encontraron en Capriles un líder centrista y equilibrado , capaz hasta ahora, de mantener la unidad de sectores tan disímiles.

Ahora viene una etapa de tensa coexistencia entre un gobierno chavista, liderado por Maduro ( un personaje que carece del carisma y la inteligencia de Chávez) y una Asamblea Nacional opositora, en la que hay sectores que intentarán medidas extremas desde el parlamento, para arrinconar a Maduro y si es posible sacarlo del poder antes de que concluya su período constitucional.

También en el débito del chavismo está su obsesión estatizadora, que llevó a un estado que fue rico, a hacerse cargo de más de las empresas necesarias en el siglo XXI, para construir una eficiente economía mixta. Hoy ese paquete de empresas, debe ser una pesada carga, para un estado que perdió sus ingresos petroleros, por la caída de los precios del crudo, ante el empuje del frakin, impulsado por Estados Unidos.

En Argentina la situación es distinta. Macri no puede tocar , desde el Ejecutivo, los avances sociales que impulsaron los Kirchner, sin arriesgar un levantamiento social, para el cual el peronismo kirchnerista cuenta con el volumen y la densidad organizativa y una mayoría en el Senado, de la cual Macri carece. Su oferta electoral fue mantener intocados y mejorar la calidad de los avances sociales de los últimos 12 años. Que hará realmente ¿ Lo sabremos a partir del 10 de Diciembre, cuando comience a gobernar. Pero hay cambios que sin duda impulsará. Algún tipo de arreglo con los buitres, un acercamiento con Estados Unidos en lo diplomático y en la lucha contra el narcotráfico, que le permita desbloquear el acceso de Argentina a los mercados de capitales financieros, terminar la congelada relación con el FMI , poner fin al llamado cepo cambiario e impulsar un acercamiento con la Alianza del Pacífico.

Argentina sufrió en la época preKirchnerista una oleada privatizadora irresponsable y fracasada, que llevó al país a la crisis económica y política más profunda de su historia contemporánea y al mayor crecimiento de la pobreza y la desigualdad que registre su memoria. Ello cambió radicalmente en la época Kircnerista, que tuvo el cuidado de recuperar para el Estado solo empresas estratégicas. Ahora esas estatizaciones están protegidas por una Ley, que exige para su potencial reprivatización, una votación de dos tercios en el Congreso, en el cual las fuerzas de Macri, son minoría.

Como Presidente electo sus pasos internacionales han sido cuidadosos. Su primer viaje fue a Brasil y a Chile, para reafirmar sus lazos con el Mercosur, que es económicamente la más importante relación internacional de la Argentina.

Brasil sufre los efectos de la crisis de los mercados de materias primas y la resaca de la crisis mundial del 2008, además de los actos de corrupción de funcionarios que pertenecen al PT, partido de gobierno.

La ambición irresponsable del diputado Cunha, que está procesado por corrupción, protegido por su fuero parlamentario, lo ha llevado a convertir la crisis económica en una crisis político-institucional, que busca el derrocamiento pacífico y legal de la Presidenta Roussef, repitiendo la experiencia paraguaya. En el trasfondo de la maniobra política está la destrucción de las posibilidades presidenciales de Lula Da Silva, el más exitoso y popular Presidente de Brasil en los últimos 25 años.

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