Telma Luzzani presenta: “Territorios Vigilados”.

MOPPASSOL/OTRAMERICA // TEXTOS ARCHIVO// FOTOS | 21/05/2012 | ED. IMP

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Telma Luzzani presenta en su libro “Territorios Vigilados”, publicado por la editorial argentina “Debate” , un panorama histórico de la implantación de las bases militares norteamericanas  en América latina y los esfuerzos de la OTAN por acercarse a América Latina, como potenciales riesgos para la “zona de paz”, proclamada por CELAC.

En cinco capítulos de investigación periodística Telma Luzzani, analiza el proceso histórico de transformación de Estados Unidos en el imperio global que es hoy, teniendo como una de sus herramientas fundamentales la implantación de bases militares en todas las regiones del mundo, entre ellas América Latina y el Caribe.

Una base militar cumple objetivos múltiples que van más allá de lo estrictamente militar, de lucha contra el crimen organizado y el terrorismo internacional o funciones humanitarias de apoyo a la población. Es un colector de información política y sobre recursos naturales estratégicos, factor de penetración ideológica, protector de empresas norteamericanas instaladas en el país, seleccionador de amigos especiales y agentes de información en los países donde se implantan, procuran ser enclaves en las fuerzas armadas y del orden público del país receptor. Y actúan como respaldo militar al gobierno amigo que los recibe o enemigo de otro gobierno que surja y no sea afín a sus intereses hasta provocar su derrocamiento, como ocurrió con Manuel Zelaya en Honduras. También son amenazas militares abiertas o veladas para países vecinos, como se comenta era el propósito de Álvaro Uribe, cuando ofreció el territorio colombiano, para que bases militares norteamericanas se instalaran allí, más que para ayudar a Colombia a combatir el narcotráfico, para servir de amenaza velada contra la Venezuela de Chávez.

A fines del siglo XIX, según el libro de Luzzani,  Estados Unidos había emplazado bases militares en Guantánamo, Hawai, Guam, Filipinas, Puerto Rico y la gran fortaleza de Panamá, entre otras.

Con la segunda guerra mundial la expansión de la presencia militar norteamericana en el planeta dio un gigantesco salto, que se profundizó con la Guerra Fría y la política de contención del comunismo soviético, que le permitió tener bases en los países europeos, miembros de la OTAN.

Junto a la contención del comunismo en Europa, en América del Sur Estados Unidos saboteaba, cualquier movimiento liberador o integracionista , sobre todo en Brasil ,Argentina y Chile.

Con la caída de la Unión Soviética y el derrumbe del Pacto de Varsovia, cambiaron los enemigos y surgió la doctrina militar  de las “nuevas amenazas”, que incluye el narcotráfico, el terrorismo y los desastres naturales.

En ese contexto surgió el Plan Colombia y la primera presencia militar norteamericana directa en América del Sur, en un país que limita con Brasil y es parte de la Amazonía, uno de los emporios de recursos naturales estratégicos para el siglo XXI.

Según escribe Luzzani, “La Estrategia para una nueva Era, documento del Pentágono, cambia drásticamente el diseño de las bases…Son pequeñas, disimuladas y operan en red. Se llaman “sitios de operaciones de avanzada” (FOL, por sus sigla en inglés) En muchos casos los acuerdos de instalación son pactados directamente por el Pentágono con los Gobiernos, obviando al Congreso, como ocurrió inicialmente en Colombia. En otras ocasiones, figura que la base es alquilada por un particular norteamericano (un contratista o un mercenario) que trabaja para sÍ mismo, de esta forma el país anfitrión puede decir que no opera con militares estadounidenses. Pero su función, según los documentos del Pentágono, es siempre la misma: garantizar el acceso total e inmediato de las fuerzas militares norteamericanas a ellas en cualquier momento que se requiera”

En el cuarto capítulo de “Territorios Vigilados” se incluye una lista de las bases militares norteamericanas en América Latina, que Telma considera seguramente incompleta, por las dificultades para acceder a esa información. El quinto capítulo presenta una visión genérica de la base británica de Malvinas, que formalmente es una base de la OTAN.

En la visión de Luzzani hay tres razones fundamentales para el incremento del interés militar de Estados Unidos en América Latina en nuestra época:

1) el tránsito hacia un mundo multipolar y la lucha por la hegemonía,

 2) la vital importancia de los recursos naturales en la actual reestructuración del sistema económico global,

3) la transformación que vive América del Sur en el siglo XXI y su impacto sobre el proyecto hegemónico norteamericano.

LA OTAN Y AMÉRICA CENTRAL.

A la luz de las reflexiones de Telma Luzzani cobran fuerza los rumores que se escuchan en los círculos políticos y diplomáticos centroamericanos, en el sentido de que Colombia , que tiene un convenio de cooperación policial con Europa, estaría sirviendo de puente para que la subregión centroamericana se acerque a la OTAN, para acciones de colaboración policial, que utilizando el sentido ampliado que hoy tiene el concepto de seguridad interior, puedan derivar en actividades de colaboración militar, sin que aparezca únicamente Estados Unidos, lo que, consideran  sus inspiradores, atenuaría la reacción negativa de los países sudamericanos ante el hecho.

 

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