Yemen: la tragedia olvidada por los medios de comunicación y los organismos internacionales, de influencia mundial

Foto de la agencia Reuters tomada del sitio Infobae

Por CLAPSI, con base en informes de Amnistía Internacional.

Hace mas de un año, el 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí lanzó ataques aéreos contra el grupo armado de los huzíes en Yemen, desencadenando un auténtico conflicto armado.

Desde entonces, el conflicto se ha ido extendiendo y los combates se han propagado por todo el país. En todo Yemen se cometen crímenes de guerra y terribles abusos contra los derechos humanos, lo que está causando insoportables sufrimientos a la población civil.

A los incesantes bombardeos aéreos de las fuerzas de la coalición hay que añadir la batalla que libran en tierra las facciones rivales: por un lado los huzíes, grupo armado cuyos miembros son seguidores de la secta del islam chií denominada zaidí, aliados con los simpatizantes del ex presidente de Yemen Ali Abdullah Saleh; por otro, las fuerzas contrarias a los huzíes, aliadas con el actual presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi, y con la coalición dirigida por Arabia Saudí.

En medio está atrapada la población civil, con miles de muertos y heridos y una crisis humanitaria que crece vertiginosamente.

Durante un año, la mayor parte del mundo ha hecho caso omiso de este feroz conflicto y ha tenido pocas noticias sobre sus devastadoras consecuencias.

Una mujer que perdió a tres hijas en un ataque con bombas contra una escuela de Adén expresó:Vinimos aquí huyendo de la guerra […]. Han matado a mis hijas, y desearía haber muerto con ellas.

La población civil se lleva la peor parte de la violencia en Yemen. Además de causar muertes y heridas a miles de civiles, el conflicto ha exacerbado una crisis humanitaria que ya era grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, provocando un inmenso sufrimiento humano.

Al menos el 83 % de la población yemení depende actualmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Para impedir la llegada de suministros a las fuerzas huzíes, la coalición ha impuesto un bloqueo aéreo y naval parcial que ha limitado gravemente la importación y aprovisionamiento de combustible y otros productos esenciales, obstaculizado el acceso a agua, alimentos, asistencia humanitaria y suministros médicos, y provocado un fuerte aumento de los precios de la comida. Esto ha conducido a millones de personas a una situación desesperada.

Los destrozos provocados por los ataques aéreos en infraestructuras logísticas básicas, como puentes, aeropuertos y puertos, también han supuesto un grave obstáculo para la circulación de ayuda humanitaria esencial.

El grupo armado huzí y sus fuerzas aliadas han puesto en peligro la vida de miles de civiles en la ciudad meridional de Taiz al impedir, en los últimos meses, la entrada tanto de suministros médicos esenciales como de alimentos. La mayoría de los hospitales de la ciudad se vieron obligados a cerrar, mientras que los pocos que siguen abiertos han estado al borde del colapso debido a la falta de suministros.

LAS VÍCTIMAS.

+3.000 civiles muertos durante el conflicto, entre ellos más de 700 niños y niñas

2,4 millones personas desplazadas internamente por los combates

83%  población necesitada de ayuda humanitaria: comida, agua, refugio, combustible y saneamiento

Amnistía Internacional ha recogido indicios que revelan que todas las partes en el conflicto han cometido violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

Amnistía Internacional ha documentado 30 ataques aéreos en seis gobernaciones (Saná, Sada, Hajjah, Hodeidah, Taiz y Lahj) por parte de la coalición encabezada por Arabia Saudí, que aparentemente violaron el derecho internacional humanitario —las normas que se aplican durante los conflictos, también conocidas como “leyes de la guerra”— y causaron la muerte de 366 civiles (más de la mitad mujeres y menores) y heridas a 272. Algunos de estos ataques parecen haber tenido deliberadamente como objetivo instalaciones civiles como hospitales, escuelas, mercados y mezquitas, por lo que podrían constituir crímenes de guerra.

La coalición encabezada por Arabia Saudí también ha empleado municiones de racimo, armas explosivas letales cuyo uso está prohibido por el derecho internacional. Al ser lanzadas, estas armas liberan decenas —a veces cientos— de minibombas (“bombetas”) que a menudo quedan sin explotar y pueden causar terribles heridas mucho después del ataque. Amnistía Internacional ha documentado el uso por la coalición de al menos cuatro tipos de municiones de racimo, que incluyen modelos fabricados en Estados Unidos y Brasil.

Se utilizan a diario armas de poca precisión en zonas residenciales que causan víctimas civiles. Estos ataques indiscriminados violan las leyes de la guerra.

Amnistía Internacional también ha investigado 30 ataques terrestres en Adén y Taiz, llevados a cabo por fuerzas tanto favorables como hostiles a los huzíes, en los que no se distinguió entre combatientes y población civil, y en los que murieron al menos 68 civiles, la mayoría de los cuales eran mujeres , niños y niñas. Combatientes de ambos bandos han empleado armas poco precisas —como fuego de artillería y mortero o cohetes Grad— en áreas civiles densamente pobladas. También han operado en zonas residenciales, lanzando ataques desde viviendas, escuelas y hospitales, o desde sus inmediaciones. Todos estos ataques son violaciones graves del derecho internacional humanitario y podrían constituir crímenes de guerra.

Pese a los firmes indicios de graves violaciones del derecho internacional en Yemen, muchos países han continuado vendiendo y transfiriendo armas a Arabia Saudí y a otros países miembros de la coalición para su uso en el conflicto. También se han desviado armas que han acabado en manos de las fuerzas huzíes y de otros grupos armados que luchan en Yemen.

España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos y el Reino Unido registraron licencias y ventas de armas a Arabia Saudí (entre ellas drones, bombas, torpedos, cohetes y misiles) por valor de más de 25.000 millones de dólares en 2015.

El mundo no sólo ha vuelto la espalda a la población de Yemen, sino que muchos Estados contribuyen a su sufrimiento al suministrar las armas y bombas que se están empleando para matar y herir ilegítimamente a la población civil y destruir hogares e infraestructura. Esto ha causado una catástrofe humanitaria.

Amnistía Internacional pide:

  • a los Estados que pongan fin a las transferencias de armas para uso de las partes del conflicto de Yemen, con el fin de garantizar que no se suministran, directa o indirectamente, a ninguna parte del conflicto, o en apoyo de sus operaciones militares en Yemen, armas, municiones, equipo o tecnología militar, o apoyo logístico y económico para dichas transferencias;
  • Naciones Unidas que establezca un mecanismo internacional independiente para investigar las denuncias de graves violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos cometidas en Yemen, con vistas a asegurar que las personas sospechosas de delitos comparecen ante la justicia en juicios justos;
  • a la comunidad internacional y los gobiernos, en particular los de Estados Unidos y Reino Unido, estrechos aliados de Arabia Saudí, que condenen públicamente las violaciones y crímenes de guerra que se cometen en Yemen y apoyen la creación de un mecanismo internacional que los investigue;
  • a todas las partes en el conflicto, que respeten el derecho internacional humanitario, tomando todas las precauciones posibles para minimizar los daños a la población civil, poniendo fin a los ataques ilegítimos y garantizando acceso pleno y sin obstáculos a las organizaciones de ayuda humanitaria.

Comentarios

Comentarios

También te podría gustar...